EXCLUSIVIDAD EN CASIMIRES Y TELAS DE CAMISA PARA MEDIDA FINA
SABIA UD.








[volver]

SAVILE ROW - LONDRES

Savile Row, esa angosta calle que se extiende en la exclusiva área de Mayfair, es desde principios del siglo XIX el referente máximo en materia de sastrerías de medida fina.

Como dicen los ingleses "fashion follows" (la moda sigue al poder); por entonces, Inglaterra emergía de las Guerras Napoleónicas como líder de las naciones europeas y de la Revolución Industrial que transformaría a Occidente.

Mientras en el siglo anterior la aristocracia francesa estaba confinada a la vida en la corte, los caballeros ingleses pasaban gran parte de su tiempo en sus moradas de campo desarrollando su deporte preferido: la cacería del zorro que exigía prendas cómodas y de confección elaborada, que solo un trabajo eximio podía brindar.La profesión del sastre adquiere dimensión artística y jerarquía social; los talleres de sus mejores exponentes confluyen en Savile Row y sus adyacencia.

Desde entonces "The Row" va creando solidamente su fama de centro mundial indiscutido del vestir masculino.Reyes, presidentes, políticos, hombres de negocios, artistas: pocos son los grandes personajes de estos dos siglos que se resistieron a su prestigio.Al igual que "presenciar una opera en la Scala de Milán" y "volar un helicóptero sobre el Cañón del Colorado", "tener un traje hecho en Savile Row" era considerado por un semanario internacional como una de las veinte cosas que no deben dejar de hacerse en la vida.

A fines de los 60', con la llegada de los Beatles y su productora Apple al n° 3 de Savile Row y la casi simultanea inauguración de "Tommy Nutter" en el n° 19, "The Row" cumplía con una asignatura pendiente se convertía en verdadero "trendsetter" para la gente joven.

De esta forma, y durante 200 años, con las mas finas lanas Merino Australianas, con diseños de firmas como George Harrison y Hunt&Winterbotham, sastres-artesanos como Huntsman, Anderso&Sheppard, Gieves&Hawkes y Norton&Sons, demostraron que en materia del vestir, estilo y sobriedad constituyen el fundamento de la vigencia.